Rumbo a la vulnerabilidad, un camino tan sanador como necesario

Hola María! Me gustaría contarte un poquito mi historia… Mi nombre es Daniela, tengo 30 años y soy de Paso del Rey (Moreno). Llegué a vos por medio de una amiga (Gabriela) que vive en Morón y lleva a su nene a participar de las actividades que ofrecés en tu espacio, “La casa Naranja”. Me habló de vos porque desde hace un tiempo me encuentro en una búsqueda sobre mí misma… Necesito encontrar nuevamente mi rumbo y me esta costando bastante. Al igual que mi amiga (Gaby) soy docente de Nivel Inicial, y trabajamos juntas durante seis años en un colegio de Gestión Social ubicado en Moreno. Si me preguntan cuándo supe que quería ser maestra, siempre digo lo mismo “desde que recuerdo”… Desde que tengo uso de razón quise ser maestra… pero no por la docencia en sí misma (o bueno, quizas un poco sí) sino por lo que la Infancia despierta en mí. A veces me cuesta describirlo, porque no encuentro las palabras, pero creo que la raza humana en su expresión mas pura y auténtica (la infancia) es algo digno de maravillarse. Hace un tiempo visité el glaciar Perito Moreno… UNA MARAVILLA! Y después de esa experiencia, cuando tengo que describir lo que me provoca la infancia, simplemente me remito a eso y digo “Es como estar parada frente al Glaciar, en el medio del silencio, con esa inmensidad maravillosa en frente, y no poder decir o hacer nada… simplemente observar… y maravillarse” … Eso me provocan los chicos, los bebés, la infancia… Me maravilla, me asombra, me mueve hasta lo mas ínfimo de mi ser… Y sin embargo, a pesar de eso… de lo que significa para mí, no estoy ejerciendo… Por decision propia, abandoné la docencia, y con ella, abandoné “mi maravilla” por el mundo… Me siento perdida… No sé que camino tomar… Hace 3 años realmente entré en crisis con el sistema educativo (muuuchos factores) y con el apoyo de la directora del jardín en el que trabajaba, me tomé una licencia para aclarar mi cabeza y decidir qué hacer… si seguir o no con la docencia. La licencia me hizo bien, aclaré mi cabeza, renuncié a mi puesto, y comencé un proyecto de un espacio propio. La idea original era similar a la que (por lo que leí sobre el espacio y lo que Gaby me cuenta) vos desarrollás en “La casa Naranja”. Lo puse en sociedad con mi cuñada (que también es docente del Nivel Inicial) y, sinceramente la sociedad no funcionó. Queríamos cosas distintas para el espacio. Y por otro lado, sentí que, para poder llevar adelante un espacio así me faltaba más capacitacion. Con lo cual, al terminar el año pasado, el espacio lo cerramos. Duró dos años el proyecto. Y este año anduve asi, perdida, sin rumbo. Sin saber muy bien para donde encarar. Y ese es el motivo por el que contacto con vos. Me gustaría volver a retomar mi proyecto, porque de verdad sentí que habia encontrado mi lugar, pero lo quiero hacer a conciencia, con mayor capacitacion. Yo leo (leo muchiiisimo) sobre infancia. Tengo 20 mil páginas de crianza respetuosa en mi facebook, veo tus videos, leo y me informo constaaantemente. Pero no sé muy bien por dónde empezar, y me gustaría tu ayuda. Alguna guía, algún puntapié inicial para poder arrancar nuevamente con lo que mas me hace feliz en el mundo. Espero tu respuesta ansiosamente! Saludos!

Daniela.

Hola Daniela muchas gracias por tu clara confianza en mi trabajo y por la belleza de tu experiencia en relación a la infancia. Yo pienso mucho en los glaciares también… aunque nunca estuve en el Perito Moreno. Pero sí pienso en el glaciar como reservorio de agua potable del mundo. Y pienso en la infancia como reservorio de la nueva humanidad, que ha estado bloqueado y que es nuestra oportunidad permitir que comience a fluir. Una humanidad donde el respeto, la autoestima, la libertad y la integridad sean los componentes esenciales de nuestras sociedades.
También pienso mucho en los glaciares como metáfora de los resevorios naturales en nuestro interior, que han quedado “congelados” por experiencias de trauma entretejidas en nuestra estructura interna. No necesariamente traumas intensos (aunque también podría ser de esos, por supuesto) Pero más bien pienso en micro traumas que a lo largo de nuestra crianza nos hicieron lanzar a la sombra nuestros poderes personales. Nos deshicimos de ellos como pudimos, porque en realidad es imposible perderlos, pero los congelamos en la sombra para que no pusieran en riesgo nuestra pertenencia al sistema familiar. Por ejemplo, microtraumas creados al ser juzgados como débiles por expresar nuestras emociones llorando, humillados por no saber o no ser “el primero”, amenazados por tener autodeterminación, castigados por no querer ceder en nuestra intención, abandonados de a ratos por no querer ser complacientes… en fin… las cosas que le pasan a la infancia en una sociedad que no aprendió aun a respetarse a sí misma, mucho menos a sus niños. Todo eso, Dani, es parte en mayor medida del poder personal congelado de cada ser humano, incluyendo el tuyo. Y por mucha página de crianza respetuosa que sigas en facebook, no va a haber respuesta a tu búsqueda hasta que emprendas el camino hacia tu propio Perito Moreno, te quedes parada frente a tu inmenso poder sin aliento y no puedas más que maravillarte en el silencio al observar tu grandeza. Lo que te digo realmente lo creo. Creo exactamente en esto para vos. Y lo creo para mí. Y para todos. Porque somos una generación puente: venimos de un paradigma que caducó, nos toca abrir los portales de un nuevo modo de entendernos a nosotros mismos y al mundo.
La buena noticia es que te estás sintiendo vulnerable y aunque no lo puedas creer esa es una respuesta sumamente adecuada para recorrer tu transición. Estar vulnerable implica haber bajado las defensas, removido capa tras capa de estructuras que ya no te sirven, y te permite estar conectada y disponible. Sé que a veces eso te hace llorar un poco (o ponerte ansiosa, depende de cómo esté armada tu trama interna… a mi me dá por las dos cosas juntas a veces… en fin, se hace lo que se puede!!). Te decía, se que a veces eso no se siente tan cómodo. Pero cada vez que te pase podés recordarte a vos misma que es porque estás disponible, con capacidad de conexión. Y ESE, sin dudas, es el nuevo paradigma.

Con gran amor, María

P.D. Creo que te podría interesar conocer más acerca del material de mi programa de Tu Genia Interior. Te dejo el link para que lo veas por si te gustaría profundizar más en este tema de tu consulta: https://mariaraiti.com/pagina-de-inicio/genialidad-femenina-2/

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La gozosa conección con tu bebé desde el primer día de vida

El método de motricidad libre que creó Pikler puede ser aplicado desde el comienzo mismo de la vida fuera del útero porque no se trata solamente de dejar a tu bebé sobre su espalda para que pueda moverse en libertad, implica muchísimo más.
Implica un profundo vínculo y una gran conexión con la presencia, con la persona que tu bebé ya es desde el primer día de vida y cómo a través del sostén de su motricidad, de la forma en qué te vinculas con esa persona que tu bebé es, a través de su cuerpo, tu bebé puede sentir desde el primer momento de su vida una experiencia de integridad, de sostén, de vínculo que son la base esencial para que luego todo el resto del desarrollo motor, cognitivo, intelectual pueda de venir a su debido tiempo.
Te doy algunos ejemplos: cuando vas a alzar a tu bebé antes de levantarlo le avisas que lo vas a cambiar de posición:
– Ahora te voy a levantar. ¿Estás lista?
Y esperas unos segundos… tal vez al principio no notes ningún tipo de respuesta pero poco a poco, quizás mucho antes de lo que esperabas, notes que tu bebé se predispone. Podés notar por ejemplo que cambia su tono muscular, sus movimientos, su respiración. Cuando lo levantamos buscamos alzar al bebé sin que se quiebre el sostén de la columna vertebral, por eso no alzamos a los bebés sosteniendo con una mano la colita y con otra la parte superior de la espalda. Por el contrario buscamos con muchísimo cuidado deslizar un brazo desde el huequito de la nuca y por el lateral externo la espalda deslizando el abrazo hacia abajo hasta el sacro, todavía sin levantarlo ni un centímetro. Buscamos sostener la totalidad de la corporalidad de nuestro bebé antes de levantarlo. El brazo que tenemos libre complementa el movimiento como en una danza sutil.
pickler-vortrag-2008-bild-1Hay una escena muy hermosa en la película Loczy un hogar para vivir donde una cuidadora aprende a alazar a los bebés y otra en donde un bebé huérfano de apenas 15 días recién llegado al horfanato responde con fascinada presencia a las palabras de la cuidadora que lo baña quien al final del hermosísimo momento le dice:
– Creo que te va a gustar estar acá.
El film continuó realizándose por un plazo de varios años y se puede luego ver a ese mismo bebé con garn disponibilidad interna para moverse, relacionarse con otros niños, sostener la atención en su juego creativo y disfrutar de su vida. Sí, dadas las traumáticas circunstancias de haber perdido a su familia definitivamente le tiene que haber gustado mucho pasar sus tres primeros años allí.
Pero como nosotras somos las madres, no las cuidadoras, podemos ir aun más allá en el vínculo, a lo profundo de nuestra esencia, hacia ese lugar gozoso de entrega total, de amor absoluto e incondicional. Y en ese estado de presencia, le “dejamos ser quien es” y nos deslumbramos por la belleza del encuentro de su alma y la nuestra. De la misma manera cuando vas a cambiarle el pañal, cuando le vas a cortar las uñas, cuando lo amamantas. Se trata de un estado de presencia plena desde el cual poder sembrar desde ahora mismo y para toda la vida una conexión gozosa y profunda con tu hijo a través en esta primera instancia del encuentro entre tu cuerpo y el suyo.
La maternidad es una oportunidad sinigual para el autoconocimiento, la autosatisfacción y la autorealización.
¡Que goces cada instante del camino!
©Lic. María Raiti – Publicado Primero en http://www.mariaraiti.com