“Tengo TERROR de mandar a mi hijo de tres años a la escuela”. Serie #Respuestas de María Raiti

Aquí María Raiti en #Respuestas, una serie en la que contesto preguntas de crainza y desarrollo personal que me hacen llegar a través de mi whatsapp. Vos también podés enviarme la tuya al +54 9 11 58442323 


Es el mes de marzo en el momento que estoy grabando esta respuesta y es la época en la que en mi país, Argentina, los niños y los jóvenes comienzan sus estudios. Voy a responder en el día de hoy a la pregunta de una de mis alumnas de la Formación de Facilitadores de Juego Libre  (más info en www.juegalibre.com) que tiene a su pequeñito de tres años que está por empezar el jardín y me dice:


“María, estoy abrumada y con miedo, TERROR escrito con mayúsculas, por cómo se va a desarrollar mi hijo en el jardín, cómo va a ser todo el proceso en toda la familia. Son dos escuelas distintas porque elegí alejarme de la presión de las miradas y opiniones de las madres del colegio de mi hija mayor de diez años y busqué que sea todo nuevo y un poco más tranqui en una escuela pública. Si tengo que elegir la pregunta en la que más me presenta un desafío es: ¿cómo hago para estar tranquila y disponible para mi hijito cuando se genera una disputa por un juguete y él se arma de todos sus sistemas de defensa y ataque compuesto por gritos, patadas, piñas, saltos y no soltar lo que tiene ni por asomo. Te cuento un poco más: mi hijito nunca quiso saber nada de ir a la escuela, el simple hecho de tocar el tema era motivo de llanto y por qués… que él no quiere, siempre lo dijo y lo tiene claro. (¡tiene tres años solamente!… Esto lo aclaro yo, María). Pero estas últimas semanas viendo los útiles de su hermana y distintas situaciones que se van presentando bajó un montón la guardia y sé que es todo gracias a aplicar lo que me estás enseñando María, pero igual él sabe bien y me dice que no quiere ir”

Aquí mi #Respuesta en audio:
https://drive.google.com/file/d/1E6oxHVq9BzY3PEVRb8Owhj_wHSzkF1AK/view?usp=sharing

A continuación he incluido la respuesta por escrito para quien prefiere leer

Ay, Cynthia tengo que tomarme un segundo para tomar una inhalación profunda… Mucho me temo que en esta respuesta hable más de mi propia historia que ninguna otra cosa… Mirá, te quiero contar esto: hoy mi chiquito, mi hijo más chiquito, empezó la secundaria. ¡Ay! Desde ayer que empezó a hacer todo tipo de síntomas, descolgado a la cabeza sobre la mesa, le dolían las piernas, revolvía la comida en el plato, sin apetito. Manifestó todo tipo de emociones. De a ratos me decía: quiero llorar mucho. Y me fui dando cuenta, lentamente, de la enorme resistencia…. atención con lo que te voy a decir… que YO tengo con escolarizarlo. Me cuesta muchísimo dejar este chiquitito en la escuela. Lo digo con toda sinceridad. Sé que no he sido una mamá fácil para las escuelas con este chiquito en particular. Que es el más pequeñito, como en tu caso con tu chiquitín. Sé que desde sala de tres alimenté en él un tipo de libertad que no comulgaba con el tipo expectativas que la maestra de sala de tres tenía respecto a lo que significaba “obedecer las reglas”. Sé que durante la primaria nos pasaron un montón de cosas a nivel familiar, la vida está llena de cosas. Llega gente, se va gente amada… todo eso a nivel familiar nos sucedió mientras este chiquito transitaba su primaria. Y fue durísimo para mí en muchísimos momentos confiar en la escuela. Pero de alguna manera al retirar mi confianza a la escuela también estaba retirando mi confianza de mi chiquitín hasta el punto  en un determinado momento que nos íbamos a mudar a vivir a España en que decidimos no escolarizarlos directamente, porque nos íbamos a ir y en España las clases empezaban en septiembre, no en marzo. Me dije: ¿para qué los voy a mandar a la escuela? Y al principio estuvieron fascinados y investigaran y estudiaron en base a sus intereses, hicimos una pequeña experiencia de educación en casa. Pero un día me dijo: mami yo quiero volver la escuela, yo quiero volver, quiero ir a la escuela. Y lo intentamos. Lo intentamos también tal como estás haciendo vos: en una escuela diferente, para no sentir ni la presión ni la mirada. Todo lo que decís, te entiendo al cien por ciento, en cada palabra, en cada célula. Si las palabras tuvieran células, en cada célula y cada átomo de esas palabras. Te entiendo en la fibra íntima de mi alma. Pero te quiero decir algo: me encantaría que te dieras cuenta que de esto de lo que estás hablando (te lo digo y me lo digo a mí y crezcamos juntas) es un espejo de vos misma. Que todo ese sistema que pensás que se arma se supuestamente en tu niño, y es decir, gritos, patadas, piñas, llanto y no soltar es lo que estás haciendo vos en la relación con tu pequeño. ¿Podés  reconocer que es algo que te pertenece a vos? ¿Hacerte cargo de crecer un poquito más con tu conciencia? Y decirte: “mi amado terror, mi amado miedo, inmenso y gigante, estoy aquí para vos. Te voy a cuidar como cuida una madre a su hijo”. Estoy en el patio de casa, está pasando un avión que está compitiendo con mi respuesta así que lo voy a decir más fuerte: ¡Amado terror te voy a abrazar como una madre a su hijo! ¡Con ganas, con determinación, con fuerza! ¡Aunque haya ruido en el campo! Jamás pasan aviones… por algo será… Espero de todo corazón que esta respuesta te sirva, que toque una fibra íntima de tu alma, que te permita alinearte, hacerte cargo de tus propias emociones. No tengo dudas de que sos capaz y como estás en mi Formación de Facilitadores de Juego Libre estamos haciendo un trabajo personalizado de acompañamiento y por eso te conozco más detalladamente. En ese no saber soltar puedo visualizar (eso que decís que tu hijito no suelta el juguete) en lo que vos misma estás. Con el desafío en el que estás, aterrorizada de tener que soltar toda tu estructura de defensa de gritos, de llanto, de pataleta… soltar a tu pequeño y confiar en su inmensa capacidad. Él va a poder desenvolverse perfectamente bien en el mundo. Más y más y más lo va a lograr cuanto más vos seas capaz de honrar y de abrazar de cuidar y de nutrir tu propio campo emocional, haciéndote cargo de vos misma. Así vas a tener una total disponibilidad para sostenerlo a él, y cualquiera sea el desafío que deba enfrentar. 

Con gran amor, María 

P.D. Podés encontrar más información acerca de la Formación de Facilitadores de Juego Libre en www.juegalibre.com

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Lic. María Raiti dice:

    Reblogueó esto en La Casa Naranja.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s